miércoles, 24 de agosto de 2011

Ejemplos de las estrategias de manipulación de Noam Chomsky

Primero transcribo dos de las diez estrategias que considero representan lo que está pasando con Pemex:

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

Durante la maestría, mi profesora de Micro y Macroeconomía nos dijo que cuando estaban por aprobar la entrada de la industria privada a Pemex -cuando se pusieron de moda los yacimientos en el mar en aguas profundas y que curiosamente habían descubierto uno en el Golfo de México del lado de nuestro páis- ya estban esperando barcos de industrias petroléras de todo el mundo para entrar y comenzar a explorar el mar de nuestro lado. No se que tan cierto sea.

El punto es que desde hace tiempo se viene manejando el tema de la privatización, aquí el debate no es si conviene o no privatizar, de lo que se trata es de cómo poco a poco, justo como lo describen los puntos anteriores, el gobierno con la ayuda de los medios de comunicación son capaces de moldear el pensamiento de la gente de modo que cuando finalmente suceda algo, como la entrada de capital privado a Pemex, la gente no pegue el grito en el cielo como lo hizo la primera vez y lo acepte como algo que algún día tendría que pasar, que es algo necesario, que es lo mejor para el país. Lo grave es que no nos presentan la información suficiente como para emitir un juicio y decidir por cuenta propia si es bueno o no privatizar.

Y en el pero de los casos, aunque presenten la información, la gente está idiotizada en otros temas, tal como lo dicen los demás puntos de las estrategias de manipulación que en otro momento ejemplificaré.