domingo, 1 de mayo de 2016

Cine tradicional vs VIP y las consecuencias de vivir en un país lleno de irrespetuosos (para no decir "nacos")

Ir al cine VIP, al menos en mi caso y las primeras veces, era una cuestión de comodidad: butacas reclinables hasta quedar acostado, cobija para el frío, distancia suficiente entre butacas para que el de atrás no te golpee el respaldo ni se escuchen las voces, tronidos de boca, etc. Después pasó de simple comodidad a una necesidad para poder disfrutar las películas principalmente por dos razones, primera porque prácticamente no hay distracciones por la distancia entre butacas; y segunda y la más importante es que acá en Coacalco sólo en esas salas proyectan las películas subtituladas; si algo me molesta y causa desagrado es ver una película doblada. La única opción que me queda es viajar a Satélite o Arboledas y entre gasolina, estacionamiento y demás, viene dando casi lo mismo que pagar el VIP. Hoy, para mi buena fortuna (aunque al final resultó pésima), finalmente proyectaron una película de mi interés (Civil War) subtitulado en cine tradicional. Al tratarse de un churro y en domingo siempre me armo de paciencia suficiente para soportar gritos, aplausos, risas exageradas, incluso pláticas o comentarios entre los asistentes, sobre todo si hay niños. Pero todo tiene un límite y una cosa son las exclamaciones características de un ser humano ante la emoción que le genera ver una película de superhéroes y otra muy distinta la carencia de respeto por el cine y digamos, los buenos modales. Sucede que la sala estaba llena hasta las lámparas, por lo que no había butacas ni filas vacías entre los asistentes. Estábamos rodeados y para colmo de gente ¿cómo llamarla? sólo se me ocurre naca o ñera. El tipo a mi derecha hablaba de cuando en cuando con su acompañante, va, uno lo tolera. De pronto le entra una llamada a su celular, responde y comienza hablar como si estuviera en su casa o en la calle pero no en una sala de cine; y no contestó para decir "estoy en el cine, te llamo al rato", duró varios segundos hablando en voz alta al grado que tuve que voltear y con enojo decirle "oye, no manches", finalmente terminó su llamada; como agravante, y no exagero, la boca, no le olía feo ¡le apestaba! El sujeto de la izquierda pasaba desapercibido hasta que sacó una bolsa, supongo de plástico metalizado, con la que hizo un ruido espantoso mientras la abría. Minutos después, supongo debido a que su botana tenía chile, comenzó a subir el moco una y otra vez. Dejaba de hacerlo unos minutos y volvía de nuevo ¿qué carajos le costaba salir a limpiarse la nariz? de haber traído servilletas se las hubiera ofrecido. Pero bueno, después de un rato finalmente dejó de hacer ruidos molestos. Por último, el tipo de atrás me pateó al menos 5 veces el respaldo, supongo también estaba acostumbrado al VIP y quería sentirse a sus anchas. La buena suerte de encontrar una película subtitulada en cine tradicional pasó a ser un horror. ¿Qué me queda hacer? ¿Ver películas en lunes y matiné para que el cine esté vacío? ¿Seguir pagando el costo exagerado del VIP? En realidad no tendía porqué buscar alternativas, si no viviera en un lugar sumido en la ignorancia (y no me refiero únicamente a Coacalco sino a todo México), es decir, en el que prefieren ver películas dobladas porque no pueden leer y ver la película al mismo tiempo y en el que la gente que va al cine no para de hablar, golpear respaldos, masticar con la boca abierta, etc. bien podría ir a cualquier cine, a cualquier hora, en cualquier día y disfrutar de la película de mi agrado. Desafortunadamente no es así y ante mi imposibilidad de ir siempre al VIP o comprar todas las entradas del cine tradicional para mi solito, o de educar a la gente, tendré que abandonar el cine que tanto me gusta y esperar a que salgan las películas a la renta para verlas en mi casa. Estoy al tanto de que carezco de paciencia y soy odioso pero al menos en este caso no soy yo quien está mal, son los demás esos burros irrespetuosos, nacos, pues.