miércoles, 19 de mayo de 2010

La mancha voraz y la hipocresía ante el medio ambiente

El actual desastre en el golfo de México me dio entrada para recuperar un análisis que leí en números anteriores de la revista Proceso, la escribió Javier Sicilia y se titula La ceguera apocalíptica.

Antes de entrar de lleno quiero decir que esto va dedicado para aquellos hipócritas que según están preocupados por el medio ambiente, más ahora que está la fuga de petróleo y no hacen más que mostrar preocupación sin llegar a la acció.

Ahora sí, la columna habla sobre la Contraproductividad como "la violencia que producen las herramientas cuando al sobrepasar ciertos umbrales críticos de desarrollo se vuelven contrarias a sus fines". También cita a Günter Anders, un filósofo de la desdicha: "Los objetos que estamos habituados a producir con ayuda de una técnica imposible de refrenar y los efectos que somos capaces de desencadenar son tan gigantescos y aplastantes que, sin hablar de identificarlos como nuestros, ya no podemos concebirlos. Entre nuestra capacidad de fabricación y nuestra capacidad de representación, una fosa se ha abierto, que día con día se hace más grande. Porque diría Anders, entre la banalidad de hacer un diseño industrial (Eichmann) o la banalidad de apretar un botón desde una altura donde una ciudad parece una maqueta (los pilotos que arrojaron las bombas atómicas) y sus atroces consecuencias no había una relación proporcional: los dispositivos técnicos y la división del trabajo para su construcción y uso velaron no sólo la imaginación de sus protagonistas, sino la responsabilidad frente a sus actos".

Si no lo comprendieron, a continuación lo explica: "Algo semejante ocurre...ante la incapacidad de los seres humanos de relacionar el acto banal de encender nuestro automóvil diariamente, desplazarnos por el asfalto de una calle y consumir indiscriminadamente energía, con el bloque de hielo de 2 mil 550 kilómetros que se desprendió a principios de año en la Antártida y con los 60 millones de seres humanos que serán desplazados en menos de 50 años, con sus caudal de enfermedad, de miseria y de muerte".

Si esto no quedó claro, va otra explicación: "Todos deambulamos con nuestro auto y consumimos indiscriminadamente energía sin sentirnos culpables del desastre que vivimos y que sobrevendrá, pero que por la inmensidad de su proporción no es imposible imaginar".
¿Ya? ¿Quedó claro?

Dice también: "¿Qué hacer frente a ello? No lo se. Pero hacer visible el mal con las implicaciones catastróficas que contiene es ya un paso hacia lo que Hans Jonas, amigo de Anders, llamó "el principio de precaución". Sólo haciendo visible el mal que, en la paz y su aparente moral, pone en peligro al mundo, podemos esperar construir y vivir una ética de la renuncia y de los límites, una ética que debe tener como virtud la impaciencia por la precaución".

Se trata, como les dije antes, de tomar parte. De pasar de las palabras y los pensamientos a la acción y creer que podemos, si no contribuir a mejorar el mundo, sí a hacer nuestra parte ya no por los demás sino por nosotros mismos.

Por eso dejé de usar mi motocicleta para desplazarme cerca de 3 kilómetros para mi local, ahora utilizo mi bicicleta. Por eso dejé de usar mi automóvil para ir a plaza coacalco a escaso 1 kilómetro a lo mucho, ahora camino. Por eso evito dejar las luces prendidas cuando no las estoy utilizando. Por eso evito utilizar artículos desechables de unicel, porque es muy contaminante y aunque se puede reciclar, es más barato para las empresas crear nuevo y dejar en la basura el existente. Por eso dejé de utilizar cloro para lavar la ropa blanca. Por eso siempre compro detergente blanca nieves porque es mexicano, barato, bueno y biodegradable. Por eso tengo varios árboles plantados en mi azotea. Por eso guardo el agua del enjuague de mi lavadora para después lavar el patio de los perros. Por eso grabé a mi vecino cuando desperdiciaba el agua y lo denuncié.

En fin, no trato de presumir lo que hago, trato de demostrarles que lo hago por que me siento bien haciéndolo y porque no soy un hipócrita que sólo escribe o dice cosas sin llevarlas a la práctica. Porque ya entiendo e imagino las consecuencias y los efectos que ciertas actividades que realizo pueden tener y esa es mi forma de resarcir el daño o incluso, evitarlo.

En fin, espero les sea útil esta información y hagan algo por mejorar el lugar donde viven. Y como siempre les digo, tomen parte.




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