Me inspiré en la película El planeta de los simios, la última que salió. Malita a mi gusto.
Un simio y un orangután que sabían comunicarse mediante señas (el primero porque había sido sujeto a experimentos con químicos para curar el Alzheimer, el segundo porque trabajaba en un circo) tenían una conversación. El simio tomó una varita y la rompió en dos mientras le decía al orangután "simios sólos, débiles". En seguida tomó las dos partes de la varita, intentó romperlas y no pudo, esta vez le dijo "simios juntos, fuertes". El orangután voltea a ver a los demás simios y nota que no son como ellos, los otros están peleando por comida y le dice "Simios tontos". El simio se da cuenta de que en efecto, si quiere pelear por su libertad, necesita simios inteligentes como él por lo que, en la noche, escapa para conseguir el químico al que fue sometido, regresa y sin que se den cuenta los simios les pone la vacuna. Al día siguiente los simios despiertan siendo más inteligentes y se organizan para escapar y lograr así su libertad, su revolución.
Lo mismo pasa en nuestra sociedad, siempre que alguien comparte opiniones o puntos de vista relacionados al cambio que se puede lograr si todo el pueblo se junta, se escuchan comentarios sobre la ignorancia de la gente y su indiferencia o incapacidad para reaccionar ante las injusticias, desigualdades y demás problemas sociales, económicos y políticos que existen en nuestro país. Se refieren a los simios tontos que aunque estén unidos fácilmente serán vencidos. Por eso necesitamos compartir la información y exhortar a todos a leer las noticias, a dejar de ver la televisión, a interesarse por lo que sucede en el páis, a darse cuenta de que en la gente está el verdadero poder de cambiar el lugar donde vivimos, tenemos que hacer inteligentes a los simios tontos.
Dejemos de ser simios tontos.
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