domingo, 8 de septiembre de 2013

La movilización de los maestros y la huelga en la UNAM

Entre el año 1999 y 2000 estudiantes del Consejo General de Huelga de la UNAM tomaron las instalaciones de dicha universidad como protesta al incremento en las cuotas de inscripción, sus demandas iban más allá de eso, en realidad luchaban por la gratuidad de la enseñanza y la democratización del conocimiento. De inmediato, los medios de comunicación, de la mano con el gobierno, se lanzaron al ataque de los estudiantes tal y como está sucediendo con los maestros. El gobierno los calificaba terroristas y motineros, adjetivos que se repetían al pie de la letra en los principales noticieros y programas de opinión. Se les consideró incluso un peligro para la nación, los medios de comunicación buscaban contagiar miedo en la sociedad para pedir una intervención de la fuerza pública, curiosamente, justo lo que ahora se pide hacia los maestros. Tal como sucede actualmente con las movilizaciones de los maestros, los medios de comunicación no abordan el problema en su totalidad, buscan informar lo menos posible a la sociedad o hacerlo de forma que no afecte los intereses de los grupos de poder. Buscan que la sociedad no tenga argumentos para la reflexión. El problema era mucho más complicado del simple malestar de los estudiantes por el aumento en las cuotas de inscripción. Los medios nunca informaron que una de las causas del conflicto fue debido a que el gobierno había gastado muchísimo dinero en el rescate bancario, gran parte del presupuesto para gasto social se vio afectado y se decidió recortar subsidios a los centros de educación, principalmente a la UNAM y al Politécnico, además del alza de cuotas. Estimaciones indican que el costo del rescate bancario equivaldría a 95 años de subsidio a la UNAM. Tampoco informaban que la frase "el que pueda pagar que pague; el que no pueda, no" del rector Barnés respondía a una recomendación del Banco Mundial cuya finalidad era convertir la universidad pública en un servicio de paga, que evidenciaba que se trató de transformar un estructura educativa que estorbaba menos financiera que políticamente en los planes de restructuración capitalista. Tampoco informaron que en los primeros nueve días de huelga, para manipular la verdad, la rectoría de la UNAM gastó en desplegados la mitad de cuotas que pretendía recabar en 1999. Tampoco mencionaban el contexto: tres sexenios de políticas neoliberales generadoras de exclusión social y de una expoliación de tal magnitud que rebasó los límites de lo tolerable en los marcos de economía laboral. Al final, el objetivo se cumplió, el 6 de febrero de 2000 se resolvió un problema social como si fuera policiaco-militar, militares disfrazados de policías entraron a la UNAM para desalojar a los huelguistas. Por supuesto, Televisa y Tv Azteca transmitieron todo en vivo, se estima que 54% de los televisores de todo el país sintonizaron la transmisión. La información de arriba fue tomada del libro "Terrorismo mediático, la construcción social del miedo en México" de Carlos Fazio; Editorial Debate; páginas 71-81. Pareciera que todo se está repitiendo: la desinformación sobre las verdaderas causas de los maestros, los calificativos hacia éstos, los medios azuzando a la sociedad para aprobar y exigir el uso de la fuerza para terminar con el problema. La creación del consenso en su máxima expresión, los medios formando la opinión de la sociedad para favorecer los intereses de los grupos de poder. Ojalá la sociedad no permita que el conflicto de los maestros termine igual que otros tantos, desafortunadamente eso implica informarse y para muchos ya es exigirles demasiado. Comentarios bienvenidos.

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